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Pepín, tranquilo paseante
nacido en diciembre. Un hombre de un invierno que empezó siendo niño y
creció hasta convertirse en otra cosa. Aún mozalbete conoció a Doris
Luncan, madurita soprano de voz llena de lirismo, recién llegado de
Utah, que arrastrólo tras de sí hasta llegar a la presencia del señor
Gornitoch influyente miembro del partido Bolchevique quien, impresionado
por la influencia de ánimo de la singular pareja y totalmente borracho,
decidió pegarse un tiro. Diros, perdida en los fríos de la Rusia fría
se hunde en la desesperación, pero Pepín, sacando fuerzas de flaqueza,
la embarca rumbo a Philadelfia con la promesa de seguirla en cuanto su
alma encuentre la serenidad necesaria. No la encontró nunca.
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