LA ROMERÍA DE SAN ISIDRO EN MONESTERIO (Semblanza)

    La Romería de San Isidro en Monesterio, tiene un significado muy especial para todos sus habitantes, en sus ya cincuenta y seis años.

 

    Desde las primeras Romerías, se cuentan de ésta fiesta historias y anécdotas de todos los gustos. Ha habido de todo, se han compartido alegrías, también penas, situaciones de todo tipo. Pero siempre, ¡siempre!, el pueblo ha respondido con solidaridad en esos momentos, momentos de amargura en los que verdaderamente necesitamos el apoyo, la comprensión, el cariño y la ayuda moral por parte de todos.

    Haciendo memoria recuerdo, la de mi niñez los años "1955 o 1960", eran los primeros años en los que se celebraran la Romería, los vehículos que circulaban por la carretera nacional en aquella época solían ser escasos.

    Recuerdo jugar por entonces en la propia carretera, todo tipo de juegos sin ningún problema. Me pregunto ahora ¿cómo es posible el cambio que ha dado todo? Solía aquellos años, el quince de Mayo, acompañado de mis padres, ir a la Cruz del Puerto, donde las personas que se habían quedado en el pueblo, al atardecer esperaban las carrozas, y a los Romeros, que regresaban al final de la jornada festiva.

    Debajo de los pinos del Puerto, se formaba otra "pequeña", Romería con merienda incluida.

    - ¿Vienes del Culebrín?, oía yo preguntar. Yo, en el discurrir propio de un niño me hacía varias preguntas. ¿Que será el Culebrín? ¿Y la Romería?, para mi todo era un gran enigma. Pensaba para mis adentros hacerme mayor, soñaba con descifrar lo del "Culebrín", lo enigmático de aquel lugar, de donde tanta gente regresaba.

    Soñaba con convertirme en protagonista al lado de toda esa multitud que venía  de aquel lugar, con esas caras que rebosaban alegría, felicidad y satisfacción; eufóricos por haber pasado una jornada de ROMERÍA, "una gran jornada", puedo afirmar sin miedo al juzgar por la expresión de algunos, sin duda inolvidable.

    A lo largo de todos estos años y hasta el presente, han sucedido lógicamente transformaciones en todos los ámbitos sociales y estamentos diversos. En esto un fenómeno fácil de comprender porque la vida, el mundo, evoluciona, las cosas cambian, todo se transforma.

   Nuestra ROMERÍA, no queda exenta de estas transformaciones, aunque eso sí, siempre se va a conservar y se conserva el espíritu que inspiró esta ya tradicional "FIESTA".

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   La Romería como fiesta popular es bienvenida por todo el mundo desde los más pequeños a nuestros mayores. Pienso que es una fiesta que ha ido en aumento debido quizás al carácter de la misma.

   La fecha netamente primaveral, su ubicación natural, su entorno paisajístico donde podemos contemplar las estribaciones de una ya mítica "Sierra Morena", su río o arroyuelos del Culebrín. La llegada a este natural recinto te trae de momento y al entrar en contacto con él, gratos recuerdos sobre todo para algunas personas, imposibles de olvidar. Son momentos que se agolpan en tu mente todos los recuerdos vividos en aquella pradera, floreciendo de archivo cerebral como si de la propia primavera se tratara, incontables emociones, recuerdos imborrables e irrepetibles.

   La Romería en suma es el punto de encuentro de todos los conciudadanos, es parada obligatoria para todos los mayores, pequeños, también para el visitante foráneo. Incluso al observarse desde la carretera general debido a su proximidad, esta Romería se internacionaliza, con la visita de algunos turistas extranjeros.

   Sus ya clásicas hogueras al pie de caseta, su gastronomía de todo tipo, sus típicos embutidos de la tierra, (jamones, lomos, salchichones, chorizos, etc.) y alguna que otra delicatesen, una expresión impropia pero válida.

   En nuestro peculiar recorrido por la pradera y siguiendo por este orden. Es de los más  variopinto  contemplar todo lo existente en el lugar. Se observan parejas a caballos ataviadas para la ocasión, carrozas engalanadas con sumo gusto, medios de transporte de todo tipo, gentes amigas que salen al paso para ofrecer su caseta e invitarle a la misma.

   También en honor del Santo Patrón, se  celebra tradicionalmente una misa en la pradera. Se reparten premios, rifas, los niños disfrutan con algunas atracciones infantiles, que se montan para la ocasión. Y no podía faltar unas buenas orquestas y conjuntos musicales para amenizar esta gran fiesta.

  

José Broco Bautista