
Patrona de Irlanda junto con los
Santos Patricio y Columba.
Parece una contradicción, pero a pesar de su gran fama que la hace pasar por la
santa más conocida de Irlanda y de estar unidos a su figura gran cantidad de
elementos festivos y folclóricos se conocen muy pocos hechos históricos sobre su
vida.

Los pocos hechos históricamente confirmados sobre Brígida nos dicen que nació
hacia el año 453, en Irlanda, descendiente de una familia noble. Cuando contaba
sólo 16 años se consagró a Díos bajo la protección de un discípulo de San
Patricio, y se construyó ella misma una celda bajo un gran roble que con el
tiempo fue convirtiéndose en el convento de Killdara, que más tarde formaría en
una comunidad de religiosas que sé extendió por toda Irlanda.
A partir de aquí sólo se conservan los relatos de sus numerosos milagros, que
situamos en la frontera entre la realidad y la poesía. Se cuenta por ejemplo que
un día estaba pastoreando unas ovejas cuando le sorprendió una tormenta, y que
cuando amainó Santa Brígida tendió su ropa para que se secaran en un rayo de
sol.
Las leyendas también afirman que se le habían concedido el poder de ordeñar a
una misma vaca una y otra vez sin que se le agotaran las ubres, de modo que
podía alimentar a cuanto necesitado se acercara a ella. De ello, hoy en día se
le suele representar con una vaca tendida a sus pies. Otro de los mitos asegura
que la Santa era capaz de convertir el agua de su rebaño en cerveza.
Santa Brígida se mueve entre la historia y el folklore, y en ella podemos ver un
reflejo humano de la constante preocupación de Díos por los hombres. Santa
Brígida es patrona de Irlanda después de San Patricio, y venerada también como
patrona del ganado.