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Citábamos
al principio de nuestro recorrido a Peraleda de la Mata como una de las
estaciones Paleolíticas más importantes de Extremadura y como asiento
del excepcional monumento dolménico del Guadalperal.
Los romanos dejaron su huella en asentamientos cercanos a Valparaíso y a
la Vega de Alarza, donde en el siglo XIII los monjes Bernardos procedentes
del Monasterio de Ntra. de Valdeiglesias (Madrid) fundarían una Granja,
llamada de Santa Cruz.

Tuvo este convento una de las ermitas-oratorio más antiguas del Arañuelo,
pero tras la desamortización en el siglo XIX y su posterior venta a
particulares de Peraleda quedó bastante arruinada, conociéndose muy poco
de ella cuando en la década de los sesenta fue cubierta por las aguas de
Valdecañas.
Del lugar que sí se conservan ruinas es Valparaíso o Lugar Nuevo, tercera
localidad de la Campana de la Mata, fue abandonada durante la Guerra de
Sucesión hacia 1706. Por su situación, en medio del antiguo camino Real
Madrid-Lisboa fue disputada por los señores de Valverde y Oropesa,
llegando a poseerla estos últimos.
Hoy la única huella de su existencia la constituye su iglesia arruinada,
levantada a mediados del s. XV.
Otra iglesia del término de Peraleda de la Mata, es la de Santa María de
la Mata, importante por ser el lugar del reunión que los ayuntamientos de
la Campana de la Mata escogieron una vez que se arruinó el primitivo
consistorio; allí se decidiría por parte del Concejo, la emancipación
de Plasencia, pasando los lugares de la Mata a tener jurisdicción propia
y categoría de villas.
Como eje de una amplia jurisdicción quedó Peraleda de la Mata, villa
desde 1663, que alcanzó mayor progreso que sus convecinas, debido a la
salubridad del paraje, a la variedad de sus tierras y a la combinación
agropecuaria de su economía.
Adscrita tempranamente a la Campana de la Mata, se libró de las cargas señoriales,
pero tuvo que soportar enormes pleitos y disputas entre el vecindario a
causa del arbitrio de sus alcaldes, la acampada de los franceses en sus
inmediaciones y los asaltos de la Guerra Carlista.
Su entramado urbano se compone a partir de una plaza semiporticada con
balcones abiertos y protegidos por barandillas de madera entre las
columnas que sustentan la techumbre, destacando por su buena factura y
conservación el edificio del ayuntamiento.
Hacia el exterior de la plaza las viviendas reúnen otras características
más sencillas, aunque no faltan los ventanales esquinados, soportales con
columnas, portalones con cubierta a dos aguas y tejados con voladizos.
Fuera de esto los monumentos principales son las ermitas del Cristo, San
Vicente y la iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol.
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