Monumentos

Ciudadela Medieval y Alcazar

El Casco antiguo de Olivenza reproduce la estructura original de las bastides, un cuadrilátero con cuatro puertas cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. Todo el conjunto, en sentido E/O, se proyecta emblemáticamente contra la frontera.

La primera piedra la puso Pero Lourenço de Rego en 1306. A partir de 1309 la Orden de Avis dio a las obras el impulso definitivo con las rentas de la iglesia de Santa María. Con muros de 3 m. de ancho y 12 de altura, el conjunto tenía un total de 14 torres, albarrana la del ángulo más expuesto. En cada cortina se abría una puerta, fortificada con torreones macizos. Se conservan dos de ellas: Alconchel y Los Ángeles.

En 1334 el rey D. Alfonso IV inicia la construcción de ese elemento característico del urbanismo musulmán que es la alcazaba, recinto amurallado dentro de las murallas. El ángulo E de la ciudadela se cerró interiormente con dos cortinas. En la intersección de las mismas se levantó una torre.


Pero será D. João II, en 1488, quien otorgue una nueva fisonomía al conjunto. A pesar de los pactos de desarme suscritos con los Reyes Católicos, el Príncipe Perfeito alza en Olivenza la más alta torre de toda la frontera: 37 m. de altura. Construida en mamposteria reforzada por sillares en los ángulos, se accede a la terraza del Homenaje a través de 17 rampas. Una barbacana, a cuyo pie se abría un foso inundable, rodeaba por completo la alcazaba oliventina. De ella nos dejó en 1509 cumplido testimonio gráfico el tracista Duarte d'Armas en su famoso Livro das Fortalezas.

En el interior del alcázar, y en la anexa Panadería del rey (s. XVIII) se encuentra el Museo Etnográfico.

Plaza de la Constitución

La torre del reloj es de finales del siglo XV. En la fachada de las Casas Consistoriales destaca el portal Manuelino. Reposición moderna es el "pelouriño" (rollo, picota).

L
La Magdalena

Impulsó su construcción a principios del XVI el primer Obispo de Ceuta con residencia en Olivenza, Fray Henrique de Coimbra, compañero de Cabral en el descubirimiento del Brasil. El templo, auténtica obra prima del estilo manuelino, supera en belleza y monumentalidad a alos modelos en que se inspiró: el Convento de Jesús de Setúbal y la Seo de Elvas.

En su exterior destacan las falsas almenas, pináculos, gárgolas, puertas laterales y la principal -un añadido renacentista-, atribuida a N. Canterenne.

La Misericordia

La Hermandad se creó el 20 de noviembre de 1501. Diez años después recibía la cuantiosa herencia del Padre Fernando Alffonso, quien dispuso en testamento la creación de un hospital para "dar de comer a los pobres y huérmanos y viudas, y administrar a los dolientes y enfermos las cosas de su necesidad". A partir de esta fechas, las donaciones se sucedieron sin interrupción. La Misericordia se convirtió en la primera propietaria de fincas, tanto rústicas como urbanas, del término.

La Hermandad al principio no tuvo local propio. En 1520 el Rey ordenó su tralado a la Ermita del Espíritu Santo, frente a la puerta de Los Angeles. Aunque las primeras obras se inician en 1548, y continúan a lo largo del mismo siglo, la iglesia alcanza su fisonomía actual sólo en 1732. La capilla, de una sola nave, está toda ella recubierta en su interior por azulejos barrocos de Manuel dos Santos, representando las obras de Misericordia.

Convento de las Clarisas

El convento de clarisas se situó al NO. Su construcción demoró casi un siglo (1556-1631). Con motivo de la Guerra de Restauración, las monjas abandonaron el monasterio, destinado entonces a Hospital Militar atendido por los Hermanos de San Juan de Dios (1641-1801). Los carabineros y la Guardia Civil ocuparon el efificio hasta nuestros días, en que ha sido rehabilitado como centro cultural y Escuela de Teatro y Danza.

Santa María del Castillo

En la capilla del Evangelio, puede admirarse el más sorprendente retablo de Olivenza, de los pocos conservados en su género. En madera tallada y policromada se representa un árbol con 15 m. de altura. Bajo sus raíces descansa Jessé, el padre de David. De él, parte un tronco robusto con seis ramas sobre las que aparecen las figuras de los doce reyes de su Casa. El árbol se remata con una mandorla que encierra la imagen de María y el Niño.