La fiesta del
Peropalo se ha ido transmitiendo de generación en generación por vía
oral y se ha grabado con tal fuerza en el sentir de los villanovenses
que no ha sido preciso recurrir a la escritura para su conservación.
Sin duda ha sido decisivo el desvelo y el afán que han puesto siempre
los "peropaleros" por conservar la fiesta en el sentido en que hasta
ellos había llegado; gracias a su esfuerzo cada año, con el mismo
atuendo y figura, reaparece el Peropalo, y el pueblo se agrupa en
torno a él como siempre se hizo, sin que haya posibilidad alguna de
determinar, al no existir documentos escritos, sus orígenes aunque
tal como se le presenta hoy hay que buscarlo en los oscuros siglos
medievales.